La presidenta Claudia Sheinbaum dirigió una instrucción directa a los coordinadores del movimiento de la Cuarta Transformación durante su mensaje semanal. Su exigencia se centró en el cumplimiento estricto de los principios éticos que rigen la administración pública. La mandataria subrayó la necesidad de integridad en la gestión de los recursos y la información.
Durante su participación en el evento de los martes, la jefa del Ejecutivo federal hizo un llamado enfático a los líderes de las distintas coordinaciones. Sheinbaum solicitó que su comportamiento sea coherente con los valores fundacionales del movimiento. El mensaje busca reafirmar la disciplina interna y la alineación ideológica de los funcionarios.
La presidenta especificó tres conductas que deben erradicarse de manera inmediata. Primero, prohibió la mentira, exigiendo la verdad en la comunicación institucional. Segundo, ordenó no robar, reforzando el combate contra la corrupción y el desvío de recursos. Tercero, aunque el texto se corta, el contexto implica la negación de toda práctica ilícita o deshonestidad.
Este posicionamiento busca frenar las narrativas de oposición que señalan contradicciones dentro del equipo de gobierno. Al enfatizar la conducta personal y administrativa, Sheinbaum busca blindar políticamente a sus colaboradores. La estrategia consiste en presentar una imagen de austeridad y honestidad radical.
La instrucción no se limita a una simple recomendación, sino que opera como un mandato político. Los coordinadores están obligados a operar bajo estas premisas para mantener la credibilidad del proyecto. Cualquier desviación de estas normas podría tener consecuencias administrativas o políticas.
El mensaje de la mandataria establece una línea roja para la operación del gobierno. Se espera que los coordinadores ajusten sus estrategias de trabajo para cumplir con esta directriz. La aplicación de estas normas será vigilada para garantizar la transparencia. La ciudadanía observa de cerca el cumplimiento de estas promesas de cambio.

