La Fiscalía Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada de Estados Unidos reveló la existencia de una red criminal dedicada a la venta de hidrocarburo robado. La investigación determinó que el grupo delictivo utilizó once estaciones de servicio para comercializar el producto en tres estados mexicanos. La acción forma parte de los esfuerzos binacionales para combatir el tráfico de combustible ilegal.
El documento de cargos expone cómo la organización criminal operaba a través de una estructura coordinada para mover grandes volúmenes de combustible de manera ilícita. Según la información proporcionada por las autoridades estadounidenses, la red tenía presencia activa en tres entidades federativas de México, aunque el texto no especifica los nombres de los estados involucrados en esta fase de la investigación.
La estrategia delictiva se basó en la utilización de once gasolineras específicas que servían como puntos de venta para el hidrocarburo sustraído. Estas estaciones funcionaban como fachadas para legitimar el movimiento del producto robado, permitiendo a la organización generar ganancias significativas al distribuirlo en el mercado negro.
La vinculación con el Cártel Jalisco Nueva Generación es central en esta investigación, ya que el grupo es señalado como el responsable de la extracción y el transporte del combustible. La identificación de esta red subraya la complejidad de las operaciones de robo de hidrocarburo, que involucra no solo la sustracción del recurso, sino también su distribución a través de infraestructura comercial establecida.
Las autoridades de ambos países han enfatizado la importancia de desmantelar estas estructuras que financian la actividad delictiva. La detección de menos de quince puntos de venta en tres estados sugiere una operación concentrada que pudo haber sido desarticulada en etapas posteriores, aunque los cargos actuales se centran en la identificación de la red y sus vínculos con la organización criminal.
La identificación de estas once estaciones de servicio marca un avance en la trazabilidad del combustible robado en la región fronteriza. Este caso ilustra la necesidad de fortalecer la vigilancia en el sector energético para prevenir el lavado de dinero proveniente de la sustracción de hidrocarburos. Las investigaciones continúan para determinar la extensión total de la red y la responsabilidad de los operadores de las gasolineras involucradas.


