El presidente municipal de Teteles de Ávila Castillo, Saúl Márquez, enfrenta graves acusaciones de parte de la comunidad educativa por la negativa de transferir las partidas presupuestales asignadas a tres jardines de niños. La situación económica crítica ha llevado a estas instituciones al borde de la quiebra, afectando directamente a cientos de menores que dependen de estos espacios para su desarrollo integral.
La disputa se centra en la retención de fondos que, según la normativa vigente, deben destinarse al mantenimiento, materiales didácticos y operación básica de las escuelas. Los directivos y padres de familia señalan que, a pesar de las solicitudes formales y los vencimientos de los ciclos escolares, el gobierno municipal no ha liberado el dinero prometido. Esta falta de liquidez impide a los establecimientos cubrir gastos urgentes como servicios básicos, higiene y la compra de insumos necesarios para las actividades pedagógicas diarias.
Los afectados describen la crisis como una violación al legado histórico de la localidad, una comunidad que fue construida y fortalecida por el esfuerzo y el trabajo de generaciones de maestros. La suspensión de recursos no solo detiene la continuidad de los programas educativos, sino que también amenaza con el cierre definitivo de estas unidades escolares. Familias enteras reclaman que la decisión administrativa está generando un daño irreparable en el tejido social y en la permanencia de los alumnos en el sistema educativo.
El alcalde Saúl Márquez se ha mantenido al margen de una explicación pública detallada sobre la situación financiera del municipio que justifique la congelación de estos fondos. Mientras tanto, los tres kínders involucrados operan con recursos insuficientes, lo que ha obligado a reducir actividades y postergar mejoras estructurales que estaban planificadas. La comunidad educativa advierte que, si la situación no se revierte, se verán forzados a tomar medidas de presión para exigir el cumplimiento de la ley y la protección del derecho a la educación.
El conflicto pone en evidencia una falla en la gestión administrativa local y su impacto directo en la población más vulnerable. El escenario actual obliga a las autoridades a resolver la crisis financiera de las escuelas antes de que sea irreversible, garantizando así que los menores de Teteles de Ávila Castillo continúen recibiendo una educación digna y sin interrupciones.


