Inicio de actividades en semáforo rojo

“Todos entendemos la necesidad de trabajar para sostener a nuestras familias, pero hacerlo poniendo en riesgo al grueso de la población no es sensato, no se entiende una decisión así de parte de las autoridades”, señaló el director del Instituto de Investigaciones Legislativas del Congreso, Omar Alfonso Barrera Hernández.

Ante la reapertura “paulatina” anunciada por el alcalde de Cuernavaca, Barrera Hernández lamentó que las autoridades no supieran apoyar ni negociar con los comerciantes, un regreso a las actividades ordenado y cuando el semáforo estuviera al menos en color naranja.

Justo cuando las autoridades de Salud tanto estatales como federales ponen a Morelos, particularmente a la capital, en etapa de alto riesgo por contagio y en primer lugar en el índice de letalidad por el virus, el municipio decidió abrir todos los comercios en una misma semana, añadió Omar Barrera.

De acuerdo a información de la Secretaría de Salud estatal, Cuernavaca sigue en el número uno tanto de casos confirmados activos, como de defunciones por Covid-19; pese a esto, se decidió abrir los comercios de todos los giros en esta semana, aduciendo que los comerciantes lo habían exigido. Sin contar con protocolos claros y un verdadero orden en la reactivación.
El Ayuntamiento de Cuernavaca hizo caso omiso a todos los llamados y recomendaciones tanto de la Federación como del Gobierno estatal, y en actitud poco responsable y hasta soberbia, decidió establecer su propio plan de reapertura con semáforo en rojo de alerta máxima y con la advertencia de un índice de letalidad, es decir de muertes, de un 24%, el doble de la media nacional.

“Como autoridad debe existir la responsabilidad de liderar y guiar a la población en casos de emergencia como el que vivimos, en este punto una mala decisión puede poner en riesgo la vida de cientos de personas”. Sabemos que la situación económica se ha tornado difícil, las medidas que hemos tenido que tomar por la contingencia que suscitó la pandemia del coronaviru, son duras; sin embargo los gobiernos deben ser a la vez empáticos y firmes, buscar mecanismos de apoyo a la vida económica de sus ciudades, pero mantener la disciplina por la alerta sanitaria, concluyó Barrera Hernández.

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