Las piñatas: su simbolismo

Con raíces en los festivales de primavera chinos, el baile de la piñata de la Cuaresma en España y hasta en el deporte de los Maya de romper una olla de barro rellena de chocolate en Yucatan; las piñatas, hoy en día, siguen siendo el punto culminante de las posadas mexicanas.
Según da a conocer Israel Vázquez, Rector del Seminario “San José” de Cuernavaca, la piñata tiene un sentido religioso en cada uno de sus elementos –desde sus colores chillantes, el número de picos, el romperla con un palo, la venda en los ojos–, que no deben de ser olvidados.

La piñata está hecha con una olla de barro cubierta con papel de colores brillantes y representa al demonio, que suele presentar al mal como algo llamativo para que cautive al hombre y ceda a la tentación. Tiene siete picos que representan los pecados capitales, se rompe con un bastón que representa la fuerza de la virtud, con los ojos vendados de la fe y tras romperla, nos permite disfrutar del relleno que es símbolo del amor de Dios porque al romper con el mal, se obtienen los bienes anhelados.

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