Destaca cultura de prevensión contra el cáncer de mama de mujeres indígenas de Morelos

Aunque se trata de un padecimiento que no distingue sexo, el cáncer de mama es más frecuente en la población femenina. De acuerdo con el documento México: numeralia de cáncer de mama, se estima que en América Latina y el Caribe, alrededor de 40 mil mujeres fallecen al año por esta patología.

Pese a que existen programas y campañas de prevención, “el riesgo de morir por cáncer de mama es más elevado en mujeres pertenecientes a poblaciones marginadas, entre ellas las comunidades indígenas. Lo anterior está relacionado con la dificultad para acceder a servicios de salud oportunos y a otros factores como la cosmovisión y roles de género presentes en estos grupos que, por lo general, desconocen el autocuidado del cuerpo y de la salud de las mujeres”, así lo señala el libro Salud en mujeres de origen indígena de Morelos: el cáncer de mama, un proyecto editorial que derivó de la investigación sobre el significado de la patología mamaria en esta población, realizado por un grupo multidisciplinario de investigadores y estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Luz María González Robledo, profesora investigadora de la Facultad de Medicina de esa casa de estudios y coordinadora de la obra —junto a Marta Caballero—, indicó que el proyecto de corte sociológico, que contó con apoyo económico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), nació con la idea de conocer el significado del cáncer de mama en mujeres de origen indígena del estado de Morelos, a través de su cosmovisión y creencias. “Indagamos en comunidades de Tetela del Volcán y Tetelcingo, su percepción de riesgo de padecer la enfermedad”, explicó la investigadora.
En mujeres de comunidades indígenas, indicó, persisten barreras de orden social y cultural que impiden un diagnóstico temprano de la patología mamaria, por ejemplo, los mitos con relación a su cuerpo. Acciones como tocarse no es bien visto, de ahí que no practiquen la autoexploración de las mamas, la vergüenza es una limitante para que puedan ser examinadas por sus médicos, aun cuando se trata de cuestiones de salud. La situación es diferente en mujeres más jóvenes, quienes son más conscientes de la importancia del autocuidado.

Luz María González Robledo, doctora en ciencias de la salud pública por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), señaló que dentro de las barreras de tipo cultural se encuentra el machismo. “La pareja o esposo, que es el jefe del hogar, es quien da permiso para que la mujer pueda salir de su casa. Estas mujeres también tienen problemas al dejar a sus hijos al cuidado de alguien más, mientras se trasladan de un lugar a otro para su diagnóstico o tratamiento”.

En cuanto a las creencias y mitos con respecto a la formación de tumores en los senos, se encuentran ideas como no haber amamantado a los hijos o la formación de bolitas por el “amamantamiento” del bebé en posición incorrecta. Al tratarse de una parte sensible del cuerpo, las mujeres consideran que recibir golpes en los senos desencadena la patología. Una creencia arraigada en esta población, particularmente en Morelos, dijo la investigadora, es la asociación del cáncer de mama con el acto sexual, es decir, la manera en que los hombres tocan los senos a las mujeres.

“Ellas tienen la creencia de que los senos son para alimentar a sus hijos y no como un símbolo de placer sexual, entonces asocian la enfermedad como un castigo por esta práctica sexual. También hay otro tipo de creencias, por ejemplo, que el cáncer es originado por los corajes o por el mal carácter de la persona”, comentó la investigadora.

Aspectos geográficos y económicos

Aun cuando las mujeres afiliadas al Seguro Popular tienen garantizado el tratamiento del cáncer de mama de forma gratuita a través del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, la distancia y los costos que representa trasladarse de un lugar a otro para llegar al hospital —en la mayoría de veces con un acompañante—, son limitantes para poder acceder al diagnóstico temprano y al tratamiento oportuno de la patología.

Las barreras geográficas, se indica en el libro antes mencionado, son obstáculo para obtener los resultados de los estudios de forma rápida, y es que las distancias entre el lugar de residencia y el centro de atención o el hospital para acudir a su consulta representa, en tiempo, prácticamente una jornada laboral, de ahí que aquellas ya diagnosticadas abandonen su tratamiento.

“Las mujeres tienen que salir de sus comunidades rurales, pagar el transporte que las lleve al área urbana más cercana, luego al centro al que es referida y posteriormente a la Ciudad de México. Deben ir acompañadas porque salen debilitadas de sus terapias; además deben cubrir los gastos de su acompañante como son comidas y en ocasiones hospedaje. Las barreras económicas y geográficas son un grave problema particularmente para mujeres de comunidades indígenas”, señaló la investigadora.

Medicina tradicional y acceso a los servicios de salud

Generalmente, en las comunidades indígenas la medicina tradicional es el primer acercamiento para el tratamiento y prevención de enfermedades; son las parteras, hierberos o curanderos en quienes muchas veces depositan su confianza y fe.

“Con ellos indagamos el apoyo que brindan, así como la existencia de algún vínculo entre la medicina tradicional y la medicina alopática. Las poblaciones de origen indígena, antes de acercarse a los servicios públicos de salud, acuden primero con ellos, dadas sus creencias o costumbres y por cómo ven estos el proceso de enfermedad. En Morelos tenemos una ventaja, y es que los servicios de salud han capacitado a las parteras mediante cursos. Inclusive han llegado a dotarlas con instrumental e insumos, además de la capacitación para promover la educación de las mujeres con respecto al autocuidado de la salud”.

La doctora González Robledo explicó que mediante las parteras es posible promover la importancia de realizar exámenes periódicos y la práctica de la autoexploración que permita detectar señales de alarma.

Otro aspecto que analizó el grupo de investigación fueron los servicios de salud, con la idea de entender la relación de los profesionales de la salud con las usuarias. “Con los prestadores de servicios de salud indagamos cómo dan la información a las mujeres y qué tipo de actividades de prevención de segundo nivel se hacen, quiénes lo hacen y qué tipo de información llevan a estas comunidades para que las mujeres aprendan a identificar señales de alarma”, dijo.

A modo de propuesta, la investigación señala la necesidad de sensibilizar y capacitar a los prestadores de servicios de salud en aspectos interculturales, con la idea de lograr una mayor comunicación entre el médico y el paciente.

A decir de la especialista, existe limitada información sobre el cáncer de mama en población indígena, por lo que esta investigación permite aportar información sobre este fenómeno en México. Agregó que un diagnóstico temprano es la garantía de una mayor sobrevivencia y que entre más tardío es el diagnóstico menos posibilidades de recuperación se tiene. “Cáncer no significa muerte”, concluyó.

Salud en mujeres de origen indígena de Morelos: el cáncer de mama es una obra dirigida a académicos, estudiantes y público en general interesado en temas de salud.

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