La presidenta Claudia Sheinbaum criticó el apoyo del Partido del Trabajo a la movilización de trabajadores del IMSS en la Ciudad de México. Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria calificó dicha acción política como una maniobra oportunista. El comentario surge en medio de la presión ejercida por los sindicalizados del instituto de salud pública.
La jefa del Ejecutivo federal intervino en la conferencia matutina para referirse directamente a la postura adoptada por la dirigencia del Partido del Trabajo. Sheinbaum insistió en que la institución política no debe utilizar a los trabajadores como bandera para fines electorales o de posicionamiento partidista. Para la presidenta, el respaldo mostrado por los legisladores y dirigentes del PT carece de sustancia y busca aprovechar el descontento social existente en el sector salud.
La mandataria argumentó que la solución a los problemas del IMSS no pasa por la polarización política, sino por la continuidad de las políticas públicas de bienestar. Recordó que su administración ha priorizado la inversión en infraestructura hospitalaria y la contratación de personal médico para mejorar la atención ciudadana. En este sentido, describió las acciones del Partido del Trabajo como un intento de desviar la atención de los logros obtenidos hasta la fecha.
El contexto de la declaración coincide con la intensificación de las movilizaciones de los trabajadores del IMSS, quienes han exigido mejoras en sus condiciones laborales y salariales. El respaldo del PT a estas demandas generó un choque directo con la narrativa oficialista que busca mantener la estabilidad institucional. Sheinbaum aprovechó la tribuna presidencial para delimitar el rol de la oposición y advertir sobre el uso instrumental de las demandas sindicales.
La presidenta reafirmó su compromiso con la defensa del sistema de salud pública, señalando que cualquier intento de politizar la crisis del IMSS es contraproducente. Subrayó que el gobierno federal mantiene la puerta abierta al diálogo con los representantes legítimos de los trabajadores, pero no tolerará presiones externas que busquen alterar la agenda de trabajo. Esta postura busca blindar al instituto frente a las críticas de la oposición y consolidar el control político sobre el tema.
La respuesta de Sheinbaum marca un tono de confrontación con un partido aliado en el pasado, redefiniendo las dinámicas internas de la izquierda en México. La estrategia busca aislar políticamente al PT y reforzar la imagen de neutralidad del gobierno frente a los conflictos laborales. Se espera que esta postura influya en las próximas negociaciones sindicales y en la percepción ciudadana sobre la gestión del IMSS.


