La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) advirtió que las estrategias para alcanzar la cobertura universal de salud no deben comprometer los derechos adquiridos por los trabajadores y empresarios que realizan aportaciones mensuales al Instituto Mexicano del Seguro Social. El gremio empresarial solicitó que se garanticen beneficios tangibles y verificables para quienes sostienen el sistema a través de sus cuotas obrero patronales.
La organización patronal señaló que es fundamental mantener la solidez financiera del IMSS para asegurar la prestación de servicios de calidad. Los representantes empresariales argumentan que la estabilidad económica del instituto depende directamente de los recursos generados por las contribuciones regulares de los sectores formalmente empleados.
En su comunicado, la Coparmex enfatizó que cualquier reforma o ajuste en la política de salud pública debe respetar el principio de reciprocidad. Esto implica que los aportantes directos deben recibir un trato diferenciado y beneficios específicos que reflejen su compromiso financiero continuo con el sistema de seguridad social mexicano.
El gremio rechazó la posibilidad de que las metas de expansión de la cobertura se logren a costa de diluir los derechos de la base asegurada actual. Se exige que las nuevas políticas públicas integren mecanismos que protejan la capacidad adquisitiva de las prestaciones médicas, hospitalarias y de gastos mayores para los afiliados tradicionales.
Esta postura surge en un contexto de debate nacional sobre el financiamiento de la salud. Los empresarios presionan para que el gobierno federal considere el impacto fiscal y operativo de sus propuestas, asegurando que la universalización no derive en una disminución de la calidad del servicio para quienes ya participan activamente en el esquema de cuotas.
La Coparmex exhortó a las autoridades a priorizar la transparencia en el uso de los recursos y a garantizar que la búsqueda de una cobertura total no vulnere la seguridad jurídica de los aportantes al IMSS, manteniendo así la confianza del sector privado en el sistema de protección social.


