Transportistas en Sinaloa reportan un aumento de hasta el 400 por ciento en el costo de las pólizas de seguro, atribuible a la situación de violencia en la entidad. Este incremento financiero afecta directamente la operatividad de las empresas de transporte y eleva el precio del servicio para el usuario final. Los datos reflejan una correlación directa entre la inseguridad y el encarecimiento de las coberturas vehiculares y de carga.
Los dueños de unidades de transporte en la región señalaron que las aseguradoras han modificado sus tarifas de manera drástica. Lo que antes representaba un gasto manejable dentro de la estructura de costos, ahora se ha convertido en la partida más elevada de la operación diaria. Este fenómeno se debe a la percepción de riesgo que las instituciones financieras tienen sobre la circulación de camiones y autobuses en carreteras y zonas urbanas de Sinaloa.
La Asociación de Transportistas advirtió que este sobrecosto no puede absorberse por completo por las empresas sin afectar sus márgenes de ganancia. Como resultado, parte de este gasto se traslada a la tarifa de pasajeros y al costo de fletes para mercancías. Los conductores y propietarios de unidades pequeñas son los más afectados, ya que carecen de la capacidad financiera para negociar mejores condiciones o diversificar sus coberturas.
Paradójicamente, mientras los seguros de transporte encarecen, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) registró un fuerte crecimiento en la contratación de seguros de vida en la entidad. Este dato sugiere que la población busca protegerse ante distintas eventualidades derivadas del contexto de inseguridad prevaleciente. La tendencia indica un cambio en las prioridades de gasto de los sinaloenses, quienes priorizan la protección personal y patrimonial.
El encarecimiento de los seguros de transporte en Sinaloa representa un obstáculo económico significativo para el sector logístico y de pasajeros. Las autoridades y las aseguradoras enfrentan el reto de equilibrar la sostenibilidad de las pólizas con la necesidad de mantener tarifas accesibles para no paralizar la economía local. La situación actual obliga a las empresas a reestructurar sus modelos de negocio o enfrentar pérdidas operativas continuadas.

