Una investigación multinacional documentó que una estructura del Cártel de Sinaloa importaba fentanilo a México desde 2019. Este hallazgo contradice las afirmaciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien insistía en que el país no albergaba laboratorios de procesamiento. La operación clandestina operaba bajo el radar de las autoridades durante la administración saliente.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador mantuvo una postura firme durante su mandato al declarar que México no producía fentanilo. Asimismo, negó que el territorio nacional albergara instalaciones dedicadas al procesamiento de esta sustancia controlada. Estas declaraciones formaron parte de la narrativa oficial sobre la situación de seguridad y el combate al narcotráfico en el país.
Una investigación periodística colaborativa ha desmentido dichas afirmaciones al reunir evidencia contundente de la actividad criminal. Los reportes indican que una célula específica del Cártel de Sinaloa organizó la llegada de fentanilo al país. Esta estructura logísticas operó de manera sostenida a partir del año 2019, estableciendo rutas de tráfico que evadían los controles fronterizos.
La documentación obtenida por los investigadores muestra la complejidad de la red criminal. Lejos de ser una operación esporádica, se trató de un esquema sistemático para introducir la droga en el mercado mexicano. Esta realidad contrasta directamente con los discursos oficiales que minimizaban la presencia de laboratorios y fábricas de fentanilo en el territorio nacional.
El hallazgo pone en evidencia la brecha entre la información oficial y la realidad operativa de los grupos delictivos. La negación persistente de la existencia de infraestructura para el procesamiento del fentanilo impidió, según los expertos, una respuesta más adecuada por parte de las instituciones de seguridad. La importación documentada confirma que el país funcionaba como destino y posible punto de tránsito para esta peligrosa sustancia.
Este descubrimiento obliga a revisar las estrategias de seguridad implementadas durante el periodo gubernamental anterior. La existencia de importaciones de fentanilo invalida las promesas de erradicación de los laboratorios. La sociedad y los organismos de control ahora cuentan con datos verificables para evaluar la efectividad de las políticas públicas de seguridad.


