La Organización Mundial de la Salud presentó sus primeras directrices para el tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes. Esta medida responde al aumento de la prevalencia global, que pasó del 2% al 8% entre 1990 y la actualidad. El organismo alerta sobre la magnitud del problema que afecta a menores de entre 5 y 19 años.
La entidad sanitaria internacional detalló que la proporción de menores con obesidad se ha multiplicado por cuatro en las últimas décadas. Los datos indican que en 1990 solo el 2% de los niños y adolescentes de 5 a 19 años presentaban esta condición. Hoy, esa cifra asciende al 8% a nivel mundial, lo que representa un incremento drástico en la carga de enfermedad.
Frente a este escenario, la OMS decidió elaborar un marco de recomendaciones específico para este grupo de edad. Se trata de las primeras directrices oficiales en la materia, diseñadas para guiar a los sistemas de salud y a los profesionales médicos. El objetivo es estandarizar los protocolos de atención y ofrecer herramientas basadas en evidencia científica.
La elaboración de estas pautas busca abordar la complejidad del padecimiento en la población pediátrica. Al contar con lineamientos claros, los países podrán implementar estrategias más efectivas para la detección temprana y el manejo clínico. La organización subraya la necesidad de una respuesta coordinada ante la expansión global del fenómeno.
Con la publicación de estas directrices, la OMS establece una hoja de ruta para combatir la obesidad infantil. Los gobiernos y las instituciones de salud deberán alinear sus políticas públicas con estas recomendaciones. La implementación oportuna de estas medidas es clave para revertir la tendencia ascendente de la prevalencia en menores de edad.

