La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha dado el inicio formal a un proceso de certificación que obliga a los sectores más vulnerables al lavado de capitales a acreditar sus mecanismos de prevención. Esta medida, respaldada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, busca cerrar las brechas regulatorias que permiten el tránsito de recursos ilícitos en el mercado formal. Los sectores alcanzados por esta exigencia incluyen a quienes operan en juegos con apuesta, así como la venta de joyas, obras de arte y vehículos de cualquier tipo.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público afirmó que las autoridades financieras están coordinando este esfuerzo para garantizar que las empresas cumplan con los estándares internacionales de debida diligencia. El objetivo central es que los operadores de Actividades Vulnerables no solo registren sus operaciones, sino que demuestren activamente que poseen sistemas internos eficaces para detectar y reportar movimientos sospechosos.
La convocatoria será difundida a los interesados con un tiempo prudente, lo que permitirá a los gremios afectados organizar sus estrategias de cumplimiento. Esta disposición es crítica para la industria de los juegos con apuesta, un sector que históricamente ha enfrentado escrutinio por su alta liquidez y la dificultad para rastrear el origen de los fondos en efectivo.
Adicionalmente, el mercado de joyas y obras de arte se ve impactado directamente, ya que estas transacciones suelen ser de alto valor y pueden utilizarse para blanquear capitales mediante sobrevaluación o subvaluación de los bienes. La certificación obligará a estos negocios a documentar la identidad de sus clientes y el origen de los fondos de manera más estricta que en periodos previos.
El sector automotriz, que incluye la comercialización de vehículos aéreos, marítimos y terrestres, también está en el punto de mira. La UIF busca asegurar que la venta de estos activos no sirva como canal para ocultar la propiedad real de los recursos, fortaleciendo así la trazabilidad de las transacciones a nivel nacional.
La implementación de esta certificación marca un giro hacia una supervisión más activa y preventiva por parte del Estado. Las empresas que no logren acreditar sus protocolos de cumplimiento enfrentarán la posibilidad de ser excluidas del sistema financiero formal. Este paso refuerza el compromiso de México con la transparencia y la lucha contra el financiamiento del crimen organizado.


