El especialista Guillermo Bernal alertó sobre la falta de un mecanismo institucional para recolectar los desechos sólidos procedentes de mascotas en la Ciudad de México. Según sus cálculos, la capital produce diariamente ocho mil kilogramos de materia fecal canina que actualmente no cuentan con un destino final adecuado. Esta situación representa un reto ambiental y sanitario significativo para la administración pública local.
Bernal señaló que la ausencia de políticas específicas para este tipo de residuos genera un problema de salubridad urbana que ha sido ignorado por décadas. La acumulación de estos desechos en espacios públicos no solo afecta la estética de las colonias, sino que también incrementa el riesgo de propagación de enfermedades zoonóticas entre la población. El urbanista subrayó que la magnitud del problema exige la implementación de un sistema integral que permita manejar estas toneladas de manera eficiente y segura.
El experto describió que la responsabilidad recae tanto en los dueños de las mascotas como en las autoridades municipales, quienes deben proveer la infraestructura necesaria. Actualmente, la mayoría de los ciudadanos tiran este residuo en la vía pública o en áreas verdes, lo que contribuye a la contaminación del suelo y de los sistemas de drenaje. Bernal enfatizó que no existe una cultura consolidada de manejo responsable, lo que dificulta la implementación de soluciones puntuales sin cambios de comportamiento social.
La propuesta del especialista incluye la instalación de contenedores específicos en parques y zonas de alto tránsito de mascotas. Estos dispositivos facilitaría la recolección por parte de los dueños, quienes podrían depositar las heces en bolsas biodegradables. Además, Bernal sugirió que se realicen campañas de sensibilización para informar a la ciudadanía sobre el impacto ambiental de estos desechos. La coordinación entre la Secretaría de Medio Ambiente y los gobiernos delegacionales sería clave para hacer viable esta iniciativa.
La implementación de un sistema formal para el manejo de heces caninas es prioritaria para garantizar la salud pública en la capital. Las autoridades locales deberán evaluar la viabilidad de instalar infraestructura adecuada y promover normas de convivencia urbana. La acción conjunta de los ciudadanos y el gobierno es indispensable para resolver un problema que afecta a millones de habitantes.


