El Comité Olímpico de Los Ángeles 2028 anunció que el recorrido de la antorcha visitará por primera vez los 50 estados de la Unión Americana. Esta decisión marca un hito histórico en la historia de los Juegos Olímpicos, expandiendo la escala del evento a nivel nacional. La ruta iniciará oficialmente con la participación del estado de Georgia, estableciendo el punto de partida para esta travesía continental.
La organización de Los Ángeles 2028 confirmó que el relevo de la antorcha no se limitará a la región de California, como ha sido tradicional en ediciones anteriores celebradas en territorio estadounidense. Por el contrario, el itinerario abarcará la totalidad del mapa político del país, integrando a cada uno de los 50 estados en la ceremonia de transmisión del fuego olímpico.
Este enfoque busca involucrar a la población de todo el territorio nacional en la previa de los Juegos Olímpicos. Al extender el recorrido más allá de la sede principal, los organizadores pretenden generar una mayor conexión emocional entre los atletas, los voluntarios y los ciudadanos de diversas comunidades que no suelen ser epicentro directo de eventos deportivos de esta magnitud.
Georgia será el primer estado en recibir la antorcha, lo que dará inicio a una secuencia de eventos que recorrerá el país durante las semanas previas a la inauguración. La selección de esta ubicación inicial establece el tono para una campaña de visibilidad que busca maximizar el alcance mediático y social de la llama olímpica a lo largo de toda la nación.
La logística de este recorrido implica una coordinación compleja para asegurar que la antorcha llegue a cada estado de manera segura y puntual. Los comités locales de cada región trabajarán en conjunto con la organización central para diseñar las paradas específicas dentro de sus respectivas fronteras, garantizando que el símbolo olímpico sea testigo de la diversidad geográfica y cultural de Estados Unidos.
Esta iniciativa reafirma el compromiso de Los Ángeles 2028 con la inclusión y la celebración de la unidad nacional bajo el lema olímpico. El recorrido de la antorcha se convierte así en un evento cívico de proporciones inéditas, donde la llama no solo anticipa la competencia deportiva, sino que simboliza el paso de la historia olímpica hacia una nueva era de alcance continental.


