El grupo de Carlos Slim mantiene una estrategia de diversificación en la que sus propias empresas comerciales operan como inquilinos de su brazo inmobiliario. Liverpool, Chedraui, Soriana y Cinépolis figuran entre las firmas que pagan renta a Inmuebles Carso por el uso de espacios en los centros comerciales que administra. Esta práctica consolidada demuestra la verticalización del modelo de negocio del conglomerado, donde el propietario del espacio es la misma estructura corporativa que aloja a las marcas de consumo masivo más reconocidas del país.
Inmuebles Carso gestiona un portafolio extenso de centros comerciales en diversas ciudades de México. La gestión de estos activos inmobiliarios permite al grupo captar ingresos por arrendamiento directamente de las principales cadenas de tiendas de autoservicio y departamentales. Al operar como inquilinos, estas marcas pagan una tarifa por el metro cuadrado que ocupan, independientemente de su relación accionaria o corporativa con el dueño del inmueble.
La presencia de Liverpool y Cinépolis como inquilinos evidencia que la estrategia no se limita al sector de alimentos, sino que abarca también la venta de ropa, accesorios y el entretenimiento. De manera similar, Chedraui y Soriana, gigantes del sector de productos básicos, mantienen contratos de alquiler con la inmobiliaria. Este esquema permite a Inmuebles Carso generar flujos de caja estables y predecibles, ya que los inquilinos son empresas con alta solvencia y presencia de mercado garantizada.
La relación entre la parte arrendadora y las marcas arrendatarias refleja un sistema económico interno donde se maximiza el valor de cada propiedad al rentarla a actores con la capacidad de llenar los locales y atraer tráfico constante. No existe una exención de rentas para las marcas del propio grupo, lo que indica una separación contable y operativa estricta entre el negocio inmobiliario y el de comercialización de bienes de consumo.
Esta dinámica posiciona a Inmuebles Carso como uno de los principales actores del sector inmobiliario comercial en la región, aprovechando la demanda de espacios de calidad por parte de las grandes corporaciones. La dependencia de estas marcas hacia las instalaciones administradas por el grupo subraya la importancia estratégica de la propiedad raíz en la cadena de valor de Slim.
La administración de estos espacios por parte de Inmuebles Carso continúa siendo un pilar fundamental para la rentabilidad del conglomerado. Al cobrar rentas a sus propias marcas aliadas, el grupo asegura una fuente de ingresos recurrente que complementa las ganancias obtenidas en el sector de telecomunicaciones y otros negocios. Este modelo de negocio verticalizado permite mantener el control sobre la infraestructura comercial y optimizar los recursos financieros de la organización.


