El columnista Antulio Ficachi cuestiona la falta de transparencia en el ejercicio del poder público durante la actual administración. En su texto, describe la situación como una república de la opacidad y el desglose, donde la responsabilidad se diluye. La crítica se centra en un supuesto déficit de geolocalización que afecta la claridad de las acciones gubernamentales.
El análisis de Ficachi plantea que el poder no solo se ejerce, sino que se disuelve en lo que denomina irresponsabilidad ilustrada. Esta descripción busca evidenciar una desconexión entre las decisiones tomadas y su trazabilidad frente a la ciudadanía. La columnista señala que la denominada Cuarta Transformación padece de una falta de precisión en la ubicación de sus actos.
La metáfora de la geolocalización se utiliza para señalar la imposibilidad de rastrear el origen o el destino de las políticas públicas. Al no existir un punto de referencia claro, la responsabilidad queda dispersa. Este vacío de información dificulta la rendición de cuentas y la evaluación objetiva de los resultados obtenidos por el gobierno.
Ficachi argumenta que esta dinámica favorece un ambiente de impunidad administrativa. La falta de desglose en las operaciones permite que las fallas queden invisibles para la opinión pública. La crítica no se limita a un sector específico, sino que abarca la estructura general del poder ejecutivo.
La columna pone de manifiesto la tensión entre la exigencia ciudadana de claridad y la opacidad institucional. La ausencia de datos verificables impide el debate informado sobre el rumbo del país. La percepción de desorden administrativo se intensifica ante la repetición de estos vacíos de información.
La columna de Ficachi resalta la urgencia de recuperar la transparencia en la gestión pública. Se requiere un mecanismo claro que permita a la sociedad evaluar las decisiones del poder. La opacidad sostenida erosiona la confianza institucional y obstaculiza la democracia participativa.


