El papa León XIV instó este domingo a la jerarquía católica de Francia a intensificar las medidas de prevención y reparación frente a las agresiones sexuales contra menores. La petición se realizó durante su visita a la basílica de Lourdes, donde también sostuvo un encuentro privado con siete víctimas de estos delitos. El pontífice reiteró el compromiso de la Santa Sede para erradicar este flagelo que ha sacudido la institución.
La intervención del pontífice tuvo lugar en el contexto de la crisis que atraviesa la Iglesia en Francia, marcada por múltiples denuncias de acoso y agresión cometidas por clérigos. León XIV hizo un llamado directo a los obispos para que no solo reaccionen ante los casos específicos, sino que implementen protocolos rigurosos que garanticen la protección de los menores. El objetivo es evitar que nuevos hechos de violencia se produzcan dentro de las estructuras eclesiales.
Durante su estancia en el santuario mariano, el líder católico mantuvo un diálogo reservado con siete personas que sufrieron abusos en su infancia. Este encuentro busca ofrecer un espacio de escucha y, en la medida de lo posible, reparación moral a quienes fueron violados por representantes de la fe. La cercanía del Papa con las víctimas responde a la necesidad de humanizar la respuesta institucional ante el dolor causado.
La demanda de frenar los abusos se enmarca en una estrategia global de la Iglesia para enfrentar la impunidad y la opacidad que durante décadas han rodeado estos incidentes. Los obispos franceses reciben la instrucción de actuar con transparencia y firmeza, alejándose de las prácticas anteriores que minimizaron el alcance del problema. La prevención se establece como la línea de acción principal para proteger a la población vulnerable.
Con esta visita a Lourdes, el Vaticano busca demostrar una postura activa frente a la comunidad internacional y a los fieles, asumiendo la responsabilidad histórica de corregir los errores del pasado. Los próximos pasos dependerán de la implementación efectiva de las directrices por parte del episcopado francés, quien deberá rendir cuentas sobre los avances en materia de seguridad y justicia para las víctimas.


