La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) desmintió la creencia extendida de que llevar dinero a instituciones financieras significa estar sujeto a una vigilancia permanente por parte de las autoridades fiscales.
El regulador explicó que la banca es un servicio y no una herramienta de control estatal, buscando así reducir la resistencia de la población hacia el sistema formal.
Este mensaje llega en un contexto donde el gobierno federal asegura tener la infraestructura lista para impulsar los pagos digitales y la inclusión financiera.
El titular de la CNBV señaló que es fundamental romper el mito que asocia la bancarización con la fiscalización directa.
Muchos ciudadanos evitan abrir cuentas o utilizar servicios bancarios por el temor a que sus movimientos sean reportados automáticamente a la autoridad hacendaria.
Esta percepción errónea ha limitado la adopción de instrumentos financieros digitales en amplios sectores de la población mexicana.
El regulador aclaró que la relación entre las instituciones bancarias y la Secretaría de Hacienda es de carácter legal y administrativo, no de vigilancia individual constante.
La información que fluye entre estas entidades tiene fines de prevención del lavado de dinero y cumplimiento normativo, no de inspección fiscal rutinaria sobre cada transacción.
Por ello, se enfatiza que el acceso a la banca debe verse como un derecho y una facilitadora de la economía personal y empresarial.
Por su parte, el gobierno federal ha destacado que México cuenta con una infraestructura tecnológica robusta para soportar el crecimiento de los pagos digitales.
Se ha señalado que el obstáculo principal ya no es la falta de acceso a la tecnología, sino la baja adopción por parte de los usuarios finales.
La estrategia actual se centra en educar a la ciudadanía sobre los beneficios de la formalidad y la seguridad que ofrecen los canales digitales.
La coordinación entre el regulador bancario y las autoridades de política económica busca alinear los mensajes públicos para generar confianza.
Se reconoce que la desconfianza histórica hacia los sistemas financieros es uno de los mayores retos para lograr una inclusión real y efectiva.
Las autoridades insisten en que la digitalización de la economía requiere un cambio cultural que sepa distinguir entre el servicio financiero y las funciones de control estatal.
La CNBV y el gobierno federal coinciden en que el próximo paso clave será la educación financiera masiva.
El objetivo es que la población adopte los pagos digitales por convicción y necesidad, no por obligación.
Se espera que la clarificación de este punto reduzca la informalidad y fortalezca la estabilidad del sistema financiero nacional.


