El columnista Arnulfo Rodríguez Treviño publicó una columna el 25 de septiembre de 2026 bajo el título «Magisterio; ‘no me defiendas compadre…'». En este texto, el autor sostiene que la educación no atraviesa un mal momento, contrariando la narrativa común sobre la decadencia del sector. La pieza forma parte de la sección «Cuentas Claras» y aborda la relación entre el magisterio y la sociedad.
La columna se centra en la figura del magisterio y su percepción pública. Rodríguez Treviño argumenta que la idea de un «mal momento» en la enseñanza es infundada o exagerada. El titular de su artículo, «desacredita mal momento en enseñanza», establece la tesis principal de su análisis: la enseñanza no está en crisis, o al menos no de la forma en que algunos sectores la presentan.
El subtítulo «no me defiendas compadre…» sugiere un tono directo y quizás de confrontación o desmarque. Esta expresión coloquial indica que el autor no busca ser un abuelo o defensor ciego de la profesión, sino alguien que analiza la realidad con objetividad. El uso de un lenguaje cercano busca conectar con el lector y romper la formalidad excesiva que a veces rodea a los debates educativos.
En el contexto de septiembre, mes tradicionalmente asociado al inicio de ciclos escolares y a la reflexión sobre el sistema educativo, esta publicación cobra relevancia. Las discusiones sobre la calidad de la enseñanza son recurrentes en esta época. Al publicar en una columna titulada «Cuentas Claras», el autor implica que su intención es dejar las cosas claras, separando los hechos de las opiniones basadas en el resentimiento o la nostalgia.
El texto original no detalla las cifras o ejemplos específicos que utiliza Rodríguez Treviño para respaldar su postura. Sin embargo, la estructura del artículo apunta a una defensa de la profesión docente frente a críticas generalizadas. El autor parece estar respondiendo a un discurso predominante que vincula el magisterio con problemas sistémicos irresolubles, ofreciendo una perspectiva alternativa que busca reivindicar el valor de la labor educativa.
La columna de Arnulfo Rodríguez Treviño invita a repensar las críticas habituales hacia el sector educativo. Al negar la existencia de un «mal momento», el autor aboga por una visión más matizada de la enseñanza. Esta publicación se suma a las voces que cuestionan las narrativas catastrofistas sobre la escuela, proponiendo un diálogo más constructivo sobre el futuro del magisterio y su impacto en la formación de la ciudadanía.


