Laura Fernández destituyó a su canciller tras descubrir que el funcionario asistió sin previo aviso a la cumbre del Escudo de las Américas en Nueva York. La mandataria criticó la falta de coordinación diplomática al enterarse de la participación del titular de Exteriores en el encuentro del martes. El incidente generó una ruptura inmediata en la relación laboral dentro del gabinete de seguridad nacional.
La decisión presidencial respondió a la ausencia de comunicación previa entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y la oficina de la primera dama. Según los hechos reportados, el canciller viajó a la ciudad de Nueva York para representar al país en la sesión del martes, pero no informó a la jefatura de Estado sobre dicha agenda. Esta falta de transparencia protocolar fue determinante para la remoción del cargo, evidenciando una grieta en la gestión interna del equipo de gobierno.
Costa Rica se encuentra entre los miembros fundadores del Escudo de las Américas, una iniciativa de integración regional enfocada en la coordinación de seguridad. La participación en este bloque implica compromisos estratégicos que requieren la alineación directa de la máxima autoridad política. El viaje del canciller a Nueva York formaba parte de los esfuerzos por mantener activa la presencia costarricense en las negociaciones multilaterales del organismo.
La reacción de Laura Fernández destaca la importancia que el gobierno otorga a la disciplina institucional y la jerarquía en las acciones diplomáticas. Al enterarse de la asistencia del funcionario, la presidenta optó por la destitución inmediata como medida disciplinaria. Este movimiento busca reforzar el control sobre la política exterior y garantizar que cualquier representación internacional cuente con el respaldo explícito del ejecutivo.
La destitución del canciller marca un precedente en la dinámica de poder del gabinete actual. El gobierno deberá designar un nuevo titular para cerrar la vacante y restablecer la coordinación diplomática. La situación subraya la tensión existente entre la autonomía de los ministerios y la supervisión directa de la presidencia en temas de seguridad regional.


