Pemex destina sus inversiones a un total de 229 campos petroleros, aunque una parte significativa de estos genera pocos beneficios. De esta cartera, 100 activos son considerados de baja rentabilidad y otros 92 presentan un valor nulo o negativo. Esta situación afecta la eficiencia global del negocio de exploración y producción de la paraestatal.
La asignación de recursos en la empresa petrolera estatal muestra una marcada concentración de la actividad productiva en un número reducido de zonas. Mientras el total de campos activos asciende a 229, únicamente 37 de ellos concentran la mayor parte de la producción y el interés comercial. Este desequilibrio indica que la mayor parte de la infraestructura existente no contribuye de manera proporcional a los ingresos de la compañía.
El análisis de la cartera de activos revela problemas estructurales en la gestión del portafolio. De los 229 campos, 100 se clasifican como de baja rentabilidad, lo que significa que sus costos de extracción son altos en relación con el precio del crudo. Además, existen 92 campos con valor nulo o negativo, donde la inversión supera los beneficios potenciales o donde la extracción no es viable económicamente bajo las condiciones actuales.
La consultora Welligence ha señalado que este escenario resta eficiencia al negocio de exploración y producción de Pemex. La dispersión de los recursos en cientos de activos de bajo rendimiento limita la capacidad de la empresa para optimizar sus gastos operativos. La concentración de la producción en tan solo 37 campos evidencia la necesidad de reevaluar la estrategia de inversión en los activos restantes.
La situación financiera de los campos de bajo rendimiento compromete la sostenibilidad a largo plazo del sector. Mantener la operación de activos con valor negativo genera pérdidas acumuladas que impactan el balance general de la paraestatal. La falta de rentabilidad en la mayoría de los campos dificulta la generación de flujos de caja suficientes para financiar nuevas exploraciones o la modernización de la tecnología de extracción.
La distribución de los recursos de Pemex entre 229 campos, con una alta proporción de activos de baja rentabilidad o valor negativo, representa un reto para la eficiencia operativa. La concentración de la producción en 37 campos resalta la urgencia de reestructurar la cartera de activos para mejorar la rentabilidad del negocio de exploración y producción.


