El presbítero Román de la Cruz Hernández, párroco de la iglesia de Santa Cruz, fue hallado muerto la mañana del martes. Su cuerpo apareció a un costado de la carretera Tolago-Tetlapaya, en el municipio de Lolotla, Hidalgo. La víctima presentaba aparentes heridas de arma de fuego que provocaron su deceso.
El hallazgo del cuerpo del sacerdote generó conmoción en la comunidad eclesiástica y local. Román de la Cruz Hernández se desempeñaba como párroco de la iglesia de Santa Cruz en Huejutla, donde llevaba a cabo su ministerio pastoral. La constatación de su muerte ocurrió durante la mañana del pasado martes, cuando se localizó su cadáver en una zona vial estratégica.
La ubicación del cuerpo, a un costado de la carretera que conecta Tolago con Tetlapaya, sugiere que el sitio del hallazgo no fue el lugar original del crimen, aunque las autoridades no han precisado la distancia recorrida por el vehículo o el tiempo transcurrido desde el hecho. La presencia de heridas de bala indica un ataque armado directo contra el clérigo.
El asesinato del presbítero ha puesto en alerta a la Diócesis de Huejutla y a los fieles de la región. Los hechos se registraron en territorio hidalguense, específicamente en el municipio de Lolotla, una zona que comparte límites y dinámicas sociales con la capital regional. La identidad de la víctima quedó confirmada rápidamente, lo que aceleró las primeras diligencias de investigación.
Las autoridades ministeriales tomaron conocimiento del caso para iniciar las carpetas de investigación correspondientes. Se busca identificar a los responsables del homicidio y esclarecer las circunstancias exactas en las que fue privado de la vida el sacerdote. La comunidad católica de la zona ha expresado su dolor ante esta pérdida trágica que impacta la vida religiosa local.
La Diócesis de Huejutla continúa coordinándose con las instancias de seguridad para resolver el caso. La investigación avanza para determinar los móviles del ataque y ubicar a los agresores. La falta de información sobre los sospechosos mantiene en vilo a la población, que exige justicia por el asesinato del párroco de Santa Cruz.

