La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Acapulco detuvo la operación de la planta de tratamiento Papagayo II debido a niveles críticos de turbiedad en el río. La corriente alcanzó más de 8 mil unidades, lo que representa un riesgo para la calidad del agua. Esta medida afectará el suministro a más de la mitad de la población acapulqueña mientras se normalizan los niveles del cauce.
La decisión operativa se tomó como una precaución inmediata ante la detección de valores de turbiedad que superan ampliamente los márgenes permitidos para el tratamiento de agua potable. Al registrar más de 8 mil unidades, el agua del río presenta una alta concentración de sedimentos y partículas en suspensión que impiden el proceso habitual de potabilización.
La planta Papagayo II es una de las infraestructuras clave para el abastecimiento de la ciudad, por lo que su paralización tiene repercusiones directas en la red de distribución. La suspensión de la captación significa que el volumen de agua que normalmente se procesa en este punto deja de fluir hacia las tomas domiciliarias de diversos sectores urbanos.
El impacto de esta interrupción se extiende a más de la mitad de Acapulco, donde los usuarios experimentarán intermitencia o reducción en el servicio. La turbiedad extrema suele estar asociada a fenómenos meteorológicos recientes que arrastran materiales sólidos desde las cuencas altas hacia el río, saturando los sistemas de filtrado y haciendo inviable el tratamiento estándar.
La institución mantiene el monitoreo constante de la calidad del agua en el cauce para determinar cuándo es posible reanudar la operación. La prioridad es garantizar que el agua que llegue a las viviendas cumpla con los parámetros sanitarios establecidos, evitando la distribución de líquido con niveles de contaminación o sedimentos elevados que puedan afectar la salud de la población.
La situación obliga a la ciudadanía a hacer un uso responsable del agua y a mantener cisternas o recipientes llenos como reserva ante la eventualidad de cortes prolongados. Capama evaluará la reapertura de la planta de Papagayo II únicamente cuando los análisis indiquen que la turbiedad ha descendido a niveles seguros para el proceso de potabilización.


