El partido Morena alertó sobre una etapa de retaliaciones internas dentro del oficialismo. La dirigencia señaló que la falta de acuerdos previos ha generado tensiones. Esta situación ocurre en medio de la reanudación de los procesos de selección de candidatos.
El movimiento político oficialista decidió avanzar con sus decisiones estratégicas tras un período de estancamiento. La organización partidista reanudó ayer los procedimientos para definir a quienes contenderán en los próximos comicios. Esta acción se llevó a cabo sin haber logrado entendimientos previos en la mayoría de los estados.
La dirigencia consideró que el gobierno federal y el partido operaban bajo la presión del tiempo para resolver la designación de los doce perfiles pendientes. Esta urgencia administrativa impidió la negociación consensuada con la mayoría de los aspirantes y estructuras locales. La falta de diálogo resultó en la imposición de decisiones unilaterales.
Los líderes del movimiento describieron el escenario actual como uno marcado por la deslealtad y el interés personal sobre la unidad partidista. Se indicó que las decisiones tomadas generan fracturas dentro de la base militante y entre los dirigentes estatales. La narrativa predominante en el oficialismo es que estas acciones previas derivarán en consecuencias negativas para la estabilidad del grupo.
El análisis interno del partido sostiene que la ausencia de acuerdos sólidos compromete la cohesión futura del equipo de trabajo. Los sectores inconformes consideran que la reanudación de las selecciones sin consulta amplia valida los reproches sobre la falta de democracia interna. Esta dinámica podría impactar la moral de los militantes en los estados donde no hubo negociación.
Morena enfrenta un desafío para contener las divisiones internas antes de los comicios. La advertencia sobre las traiciones busca prevenir un mayor desgaste político en las filas del oficialismo. La resolución de las candidaturas pendientes será determinante para la unidad del movimiento.


