El Gobierno de la Ciudad de México confirmó que 81 de los 824 canes retirados del Refugio Franciscano fallecieron durante su permanencia en los albergues temporales. Esta cifra representa una tasa de mortalidad del 9.8 por ciento dentro del total de animales desalojados. La información fue proporcionada por las autoridades capitalinas para transparentar la situación de salud de los perros rescatados.
Las autoridades dieron a conocer los datos oficiales tras el operativo de desalojo realizado en el refugio ubicado en la zona norte de la ciudad. De los 824 perritos que fueron trasladados a centros de acogida, 81 perdieron la vida, mientras que el resto continúa bajo resguardo y atención veterinaria. Este balance general permite evaluar la magnitud de la crisis sanitaria y operativa que enfrentaron los animales durante el proceso de reubicación.
El Refugio Franciscano operó durante años como un espacio de acogida para animales de compañía, aunque su situación se volvió insostenible debido a las condiciones de hacinamiento y falta de recursos. El desalojo fue una medida necesaria para garantizar el bienestar de los animales y la seguridad de la zona, aunque el proceso resultó ser complejo y crítico para la salud de muchos de los canes. La magnitud del problema evidenció la necesidad de un plan de emergencia robusto para manejar tal volumen de fauna urbana.
La mortalidad registrada en los albergues refleja las dificultades inherentes a la atención de animales con problemas de salud preexistentes o estrés agudo por el cambio de entorno. El personal involucrado en el rescate y la posterior atención en los centros de acogida trabajó bajo presión para estabilizar a los perritos, aunque no fue posible salvar la vida de todos ellos. La gestión de la emergencia puso a prueba la capacidad logística y médica de las delegaciones y organizaciones civiles colaboradoras.
El Gobierno de la Ciudad de México continúa con la atención de los 743 perritos que sobreviven al desalojo, buscando la adopción responsable o el reencuentro con sus dueños originales. El incidente subraya la urgencia de fortalecer las políticas de control y bienestar animal en la capital para evitar tragedias similares en futuros operativos de rescate.

