Personal médico, trabajadores, familiares de pacientes y ciudadanos realizaron una marcha en Xalapa, Veracruz, para exigir la renuncia del director del nosocomio, Ramos Alor. Los manifestantes denunciaron que la institución se encuentra rebasada en un 300 por ciento y que las 400 camas disponibles resultan insuficientes para la demanda actual. Ante la gravedad de la situación, el grupo demandó la intervención directa de la secretaria de Salud, Rocío Nahle.
La movilización reunió a diversos sectores vinculados al sistema de salud, quienes coincidieron en señalar la deteriorada situación administrativa y operativa del hospital. Los participantes argumentaron que la capacidad instalada no ha logrado absorber el flujo de pacientes que requieren atención urgente, lo que ha generado un colapso en la atención médica.
Durante la protesta, los asistentes detallaron que la sobrecarga operativa alcanza el 300 por ciento de la capacidad normal. Esta cifra evidencia una brecha significativa entre la infraestructura existente y las necesidades reales de la población. La falta de espacios adecuados impide que el personal brinde una atención óptima y pone en riesgo la seguridad de los enfermos hospitalizados.
El grupo de manifestantes enfatizó que las 400 camas con las que cuenta el hospital son claramente insuficientes para cubrir la demanda actual. Esta escasez de recursos físicos ha derivado en condiciones de hacinamiento y dificultades logísticas que afectan tanto a los pacientes como al personal de salud que labora en la institución.
Frente a esta crisis, los exigieron la intervención de la titular de la Secretaría de Salud, Rocío Nahle. La petición busca que la autoridad federal asuma el control de la situación y tome medidas inmediatas para revertir el colapso. Los manifestantes vincularon la crisis directamente con la gestión de Ramos Alor, por lo que su renuncia es el punto central de sus demandas.
La marcha en Xalapa pone de manifiesto la urgencia de resolver la crisis hospitalaria en la región. Mientras la administración estatal responde a las demandas de los trabajadores y ciudadanos, la situación en el nosocomio permanece crítica. La intervención de la Secretaría de Salud será determinante para definir el futuro operativo de la institución y garantizar la atención debida a la población.

