Ciento veintiséis empleados con contratos temporales de Petróleos Mexicanos acudieron por tercera vez a la Presidencia de la República para solicitar su reinstalación o basificación. Entre el grupo se encuentran personas con más de 30 años de antigüedad en la empresa. La protesta busca obtener una plaza fija que garantice estabilidad laboral.
Los manifestantes señalaron que ha transcurrido un tiempo prolongado desde que iniciaron sus actividades en la petrolera, pero aún no cuentan con seguridad en su empleo. La antigüedad de algunos de ellos supera la tres décadas, lo que evidencia un problema crónico en la administración de personal dentro de la empresa.
Este es el tercer intento que hacen los empleados para dialogar directamente con las máximas autoridades del país. Los trabajadores argumentan que su labor es indispensable para el funcionamiento de las operaciones de Pemex y que merecen un trato igualitario respecto a los empleados que sí tienen contrato permanente.
La demanda central es la conversión de sus contratos transitorios en plazas fijas, proceso conocido como basificación. Esta medida otorgaría derechos laborales plenos, incluyendo pensiones y prestaciones sociales que actualmente no acceden. Los empleados insisten en que su permanencia en el sistema es legítima y necesaria.
El contexto de la petición se enmarca en la necesidad de regularizar la situación de miles de trabajadores que han servido a la empresa durante largos periodos sin la protección legal que les corresponde. La repetición de las movilizaciones indica que las respuestas previas no han resuelto la inquietud del grupo afectado.
Los trabajadores transitorios de Pemex esperan que esta tercera visita a la Presidencia de la República genere una resolución concreta a su demanda de basificación. La situación pone de manifiesto la urgencia de definir el estatus laboral de quienes llevan décadas contribuyendo a la producción energética del país.

