La activista Virginia Durán Campollo publicó un mensaje en redes sociales donde atribuye la corrupción gubernamental a la impunidad persistente. Según su análisis, la falta de consecuencias legales permite que los funcionarios violen la ley con total libertad, generando una paradoja social.
El texto, titulado «Precisiones», inicia estableciendo una relación directa entre la ausencia de justicia y la conducta de los gobernantes. Campollo argumenta que mientras no se castigue adecuadamente las faltas, los gobiernos mantendrán prácticas corruptas. La observación se centra en la continuidad de los problemas estructurales que afectan a la administración pública.
La paradoja identificada por la autora radica en el contraste entre las promesas y las acciones de los mandatarios. Quienes se comprometen ante la ciudadanía a cumplir y hacer cumplir la ley son, según el escrito, los mismos que la infringen. Esta contradicción erosiona la confianza en las instituciones y en el sistema de justicia que se supone debe proteger los derechos de la población.
El mensaje destaca la actitud de los responsables al momento de cometer las irregularidades. Se señala que actúan sin pudor alguno, apropiándose de recursos que no les pertenecen. Esta descripción enfatiza la gravedad de la falta de ética y la descarada violación de los principios de transparencia que deben regir la función pública.
La declaración refuerza la narrativa de que la impunidad es el motor de la corrupción en el país. Al no existir un freno efectivo, los funcionarios continúan desviando recursos públicos en detrimento de la sociedad. El texto sirve como un recordatorio de la urgencia de fortalecer los mecanismos de control y rendición de cuentas.


