La presidenta Claudia Sheinbaum calificó de irrespetuosos e infiltrados del PRIAN a un grupo de personas que interrumpió su informe estatal en Colima. La mandataria respondió con dureza a las protestas que se registraron durante su intervención en el estado. Su declaración busca deslegitimar la acción de los manifestantes y atribuirles vínculos con la oposición.
Durante la presentación de su informe ante los legisladores de Colima, un grupo de personas ingresó al recinto para expresar su inconformidad. La presencia de estos manifestantes interrumpió el desarrollo normal de la sesión y generó un ambiente tenso en el salón de eventos. Las autoridades presentes no detallaron la identidad de los protestantes ni el número exacto de participantes en la acción.
Ante la situación, la presidenta Sheinbaum suspendió brevemente su discurso para dirigir un mensaje directo a los presentes. Utilizó términos fuertes para describir a los individuos, calificándolos como “irrespetuosos” y señalándolos como “infiltrados del PRIAN”. Esta acusación apunta a sugerir que la protesta no fue espontánea, sino organizada por elementos de la oposición política.
El uso del acrónimo PRIAN, que combina los siglas del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional, es una estrategia retórica frecuente en el discurso oficial para unificar a la oposición actual. Al etiquetar a los manifestantes de esta manera, el gobierno federal busca enmarcar la protesta como un acto de sabotaje político en lugar de una expresión ciudadana legítima.
La reacción presidencial ocurre en un contexto de creciente tensión política entre el Ejecutivo federal y las legislaturas estatales controladas por la oposición. Este tipo de intervenciones busca marcar distancia con cualquier crítica y reforzar la narrativa de unidad interna del bloque oficialista. No se han emitido declaraciones formales por parte de los legisladores de oposición sobre la veracidad de las acusaciones de infiltración.
La calificación de la presidenta Sheinbaum establece un precedente de confrontación directa con las manifestaciones ciudadanas que ocurran en eventos oficiales. Esta postura endurece el tono del debate público y limita el espacio para la disidencia pacífica durante las sesiones legislativas. Se espera que este incidente genere nuevas reacciones políticas en los próximos días.


