La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó a la felicitación enviada por el presidente de Bulgaria, Rumen Radev, por el cumpleaños de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris. Durante su rueda de prensa matutina, la mandataria mexicana caracterizó el gesto diplomático como una acción basada en una narrativa política falsa y no en hechos objetivos.
La intervención presidencial se enmarcó en la discusión sobre las relaciones bilaterales y la influencia de narrativas externas en la política mexicana. Sheinbaum utilizó la metáfora de una orquesta bien ensayada para describir la repetición de discursos que señalan a actores externos como enemigos, señalando que este tipo de retórica se ha vuelto habitual en la arena política internacional.
La mandataria explicó que la felicitación emitida por Bulgaria tiene un origen político específico y no se alinea con los principios de no injerencia que guían la diplomacia mexicana. Al referirse al contenido del mensaje, Sheinbaum indicó que se trataba de una estrategia para generar confrontación, calificando la acción de la vicepresidenta Harris como un intento de influir en los asuntos internos de otros países a través de la presión mediática y diplomática.
Durante la sesión, la presidenta enfatizó que México mantiene una postura firme de soberanía y no acepta intervenciones de gobiernos extranjeros bajo ningún pretexto. Señaló que la relación con Bulgaria y con la Unión Europea se basa en el respeto mutuo y la cooperación, por lo que cualquier gesto que se perciba como hostil o alineado con intereses contrarios a la estabilidad regional es rechazado de manera categórica.
El análisis de la mandataria busca contextualizar los movimientos diplomáticos recientes y reforzar la línea de defensa nacional frente a lo que considera ataques mediáticos coordinados. Sheinbaum pidió a la ciudadanía y a los legisladores mantener la calma y confiar en las instituciones mexicanas, las cuales trabajan para proteger los intereses del país sin ceder ante presiones externas.
La reacción presidencial reafirma el compromiso del gobierno federal con la soberanía nacional y la independencia de sus decisiones diplomáticas. Se espera que esta postura dé continuidad a las negociaciones bilaterales actuales, priorizando el diálogo constructivo y el respeto a la autodeterminación de los pueblos en el contexto de la política internacional.

