Elisa Gómez, representante de la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres, realizó un llamado formal a las autoridades legislativas para que no posterguen la discusión sobre la muerte asistida. La activista subrayó la urgencia de abordar este tema desde una perspectiva de conciencia cultural, argumentando que la sociedad debe prepararse para enfrentar el final de la vida con dignidad. Esta solicitud se enmarca en una estrategia para garantizar que los cuidados de salud incluyan las preferencias de los pacientes en sus últimos momentos.
La Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres ha posicionado el tema de la muerte asistida como una prioridad que no admite más retrasos. Elisa Gómez enfatizó que el debate requiere un enfoque que trascienda lo puramente médico o legal, integrando una profunda reflexión cultural. Según la activista, ignorar o aplazar esta conversación impide que las personas tengan la oportunidad de definir sus deseos sobre el proceso de morir y el tratamiento de sus cuidados paliativos.
El argumento central de la coalición es que la conciencia cultural es el pilar fundamental para implementar cualquier marco normativo relacionado con el fin de la vida. Gómez señaló que sin una sociedad informada y preparada emocionalmente, las leyes podrían ser ineficaces o generar conflictos éticos. Por ello, la organización promueve la educación sobre la muerte asistida como una herramienta para desestigmatizar el tema y facilitar la toma de decisiones informadas por parte de los ciudadanos.
La postura de la Coalición busca influir directamente en la agenda del Congreso, presionando para que se asignen tiempos específicos y recursos para el análisis de las propuestas legislativas vigentes. Gómez advirtió que la inacción de los legisladores puede interpretarse como una falta de respeto hacia los derechos de las personas que enfrentan enfermedades terminales. La organización insiste en que el derecho a una muerte digna es inseparable del derecho a la salud y a la autonomía personal.
Esta movilización social se suma a las diversas campañas que en los últimos tiempos han exigido mayor transparencia y accesibilidad en los servicios de cuidado al final de la vida. La Coalición ha trabajado en la construcción de redes de apoyo y en la difusión de información clara para que la población conozca sus opciones. De esta manera, se busca que la decisión sobre la muerte asistida no sea un acto aislado, sino parte de un plan de vida respetuoso y coherente con los valores de cada individuo.
El llamado de Elisa Gómez y la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno plantea un desafío directo a la capacidad de respuesta de los poderes públicos. La no postergación del debate sobre la muerte asistida se convierte en el próximo paso institucional para garantizar que los cuidados de salud en México respondan a las necesidades reales de la ciudadanía. La evolución de este proceso legislativo determinará si la conciencia cultural lograda por la sociedad se traduce en un marco jurídico que proteja la dignidad en el momento final de la existencia.


