El gobierno estatal expresó su confianza en que no ocurran nuevos incidentes con vehículos cargados con explosivos tras la detonación registrada afuera de la Comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente. La autoridad minimizó el suceso al calificar los hechos como casos aislados, aunque el ataque dejó un saldo de once personas lesionadas.
La detonación del coche bomba se produjo en las inmediaciones de la sede policial de Ojocaliente, lo que generó una inmediata respuesta de los cuerpos de seguridad y rescate. Las autoridades confirmaron que once personas resultaron heridas como consecuencia directa de la explosión, por lo que fueron trasladadas a recibir atención médica.
Ante el hecho, el gobierno estatal emitió un pronunciamiento en el que descartó que esta fuera una acción coordinada o parte de una ofensiva sistémica. La postura oficial subrayó que la confianza institucional se mantiene firme en que estos ataques no se vuelvan a repetir en el estado.
Al describir la naturaleza del incidente, las autoridades locales insistieron en que se trata de casos puntuales y no de una tendencia generalizada de violencia en la región. Esta clasificación busca transmitir un mensaje de control sobre la situación de seguridad pública en Zacatecas.
El impacto del ataque se centró en la infraestructura cercana a la comandancia y en el personal que se encontraba en el lugar al momento de la detonación. La intervención rápida de los equipos de emergencia fue clave para contener los daños y asistir a los heridos, evitando que la tragedia tuviera consecuencias fatales.
El gobierno de Zacatecas mantiene la vigilancia en la zona para prevenir nuevos intentos de sabotaje y refuerza la narrativa de que la estabilidad se ha logrado, a pesar de los episodios de violencia que han afectado a la entidad.

