Un grupo de militares se sublevó en Níger, secuestró a compañeros y buscó llegar al palacio presidencial. Las fuerzas leales al gobierno impidieron el avance y rechazaron a los amotinados.
En la madrugada, un contingente de militares armó una acción contra el gobierno de Níger. Los sublevados tomaron como rehenes a varios de sus propios compañeros y se desplazaron hacia la sede del poder ejecutivo. Al intentar ingresar al palacio presidencial, fueron confrontados por soldados que permanecen leales al gobierno y fueron rechazados. La confrontación se limitó al intento de acceso; no se reportaron enfrentamientos mayores.
El intento de golpe quedó frustrado y el control del palacio presidencial se mantuvo en manos de las fuerzas gubernamentales.


