La activista sueca Greta Thunberg hablo tras ser liberada de una prisión israelí, donde permaneció detenida junto con otros 170 activistas internacionales que integraban la Global Sumud Flotilla, interceptada por el ejército israelí cuando intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza.
Desde el aeropuerto de Atenas, Grecia, adonde llegó tras su deportación, Thunberg denunció haber sido víctima de maltrato físico y psicológico durante su encarcelamiento, aunque subrayó que el foco no debe centrarse en su caso personal, sino en el genocidio que, aseguró, Israel comete contra el pueblo palestino.
“Podría hablar por un largo, largo tiempo sobre nuestro maltrato y los abusos durante nuestro encarcelamiento. Créanme. Pero esa no es la historia”, dijo con voz firme ante un grupo de periodistas y simpatizantes.
Thunberg insistió en que su experiencia es una muestra del trato que Israel ejerce “no solo contra activistas, sino contra todo un pueblo que lleva décadas oprimido”. Su discurso, de más de diez minutos, fue interrumpido varias veces por aplausos y consignas de solidaridad.
La activista acusó a las potencias occidentales de ser cómplices del asedio a Gaza al continuar transfiriendo armas a Israel y “alimentar con silencio e inacción los peores crímenes de guerra”.
La activista también extendió su mensaje a otras crisis humanitarias del mundo: “No podemos apartar la vista de Gaza, del Congo, de Sudán, de Afganistán. Lo que estamos haciendo es lo mínimo indispensable”.
Antes de concluir, agradeció a quienes, dijo, “dan un paso al frente cuando nuestros gobiernos no cumplen con sus obligaciones legales”.


