La reforma electoral que propone la presidenta Claudia Sheinbaum, que entre otras cosas prohíbe el nepotismo y la reelección consecutiva, además de reducción de gastos, es vista por legisladores de oposición como un regreso a los años del autoritarismo.
“Quieren regresarnos a las épocas de los años ochenta en donde no había una credencial para votar con fotografía, donde no existía el IFE o el Instituto Nacional Electoral. Nos parece gravísimo y absolutamente contrario a la democracia”, dijo un contrariado Ricardo Anaya, coordinador del PAN en el Senado.
“Más allá del partido político por el que cada ciudadano o ciudadano vote, lo importante es que el voto cuente y se cuente y que haya un árbitro que sea independiente del gobierno y por eso nosotros nos oponemos a que Morena haga una reforma para controlar al INE”.


