El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no descartó este lunes la intrusión de Fuerzas Armadas estadounidenses en México para detener a los narcotraficantes Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín Chapo Guzmán, e Ismael Mayo Zambada, aunque aceptó que no hay pruebas.
El gobernante mexicano cuestionó la detención de Zambada García y de Guzmán López, ocurrida el jueves en Nuevo México, tras bajar de un avión que salió de México sin conocimiento del Gobierno.
López Obrador señaló también que, aunque trascendió que existieron negociaciones entre el Gobierno estadounidense y Guzmán López para que el capo se entregara en aquel país, lo cierto es que tampoco informaron a México sobre estos supuestos acuerdos.
Sin embargo, indicó que “hay también el antecedente, como el mismo Gobierno de Estados Unidos lo está asegurando, de que venían haciendo acuerdos con Guzmán (López)”.
También expresó su inconformidad por la información que han proporcionado las autoridades estadounidenses a México sobre ambas detenciones.
Pese a sus reclamos, señaló que su Gobierno mantiene cooperación con Estados Unidos en el combate al narcotráfico.
Finalmente, ante el riesgo de violencia en Sinaloa, base del cártel liderado por los hijos del Chapo, pidió evitar enfrentamientos y apostar por la paz.



