“Está todo listo. El santo padre puede llegar esta noche que ya le podemos recibir”, bromea en declaraciones a EFE el sacerdote Joaquim Ganhão en el santuario de Fátima, uno de los ejes de la visita del papa Francisco a Portugal con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, que reunirá a más de un millón de fieles entre el 1 y el 6 de agosto.
Las medidas de seguridad, los puntos de pernoctación y de comidas de los peregrinos, las hostias para las misas, los panfletos informativos y la mercancía de los comercios próximos fueron revisados múltiples veces por los responsables del santuario, que ya han vivido visitas papales anteriores y están habituados a las grandes peregrinaciones.
En total, Fátima recibió a cuatro papas en los últimos 80 años y espera la segunda visita de Francisco, que permanecerá en el santuario poco más de dos horas, para rezar el rosario con enfermos y saludar a los peregrinos, según la agenda prevista.
Aunque será una estancia breve, en el santuario se desplegará un impresionante dispositivo para garantizar la seguridad del papa y de las decenas de miles de personas que se acercarán a la explanada del templo, “un espacio abierto y disponible las 24 horas”, precisa a EFE el responsable del Departamento de Vigilancia y Gestión Operacional del santuario de Fátima, André Silva.
Habrá contoles de seguridad adicionales en los alrededores del santuario, pero “serán lo más invisibles posible” y se controlará “lo estrictamente necesario”, explica Silva, que recuerda que el recinto tiene experiencia en acoger cada año peregrinaciones que superan las 200 mil personas.



