El periodismo y la libertad de prensa están bajo ataque en Centroamérica con el asesinato de informadores, la persecución judicial contra estos profesionales, la confiscación de medios y los obstáculos para acceder a la información de carácter público.
Centenares de periodistas se han visto obligados al exilio o son víctimas de ciberataques y estigmatización en países centroamericanos, constituyendo este contexto un grave peligro para las democracias como ha alertado la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y otros gremios regionales.
Cuatro periodistas han sido asesinados entre 2022 y lo que va de este año en Honduras, dijo a EFE el director del Comité para la Libre Expresión (C-Libre), Saúl Bueso. Esta cifra se eleva a 98 si se retrocede hasta 2001.
A esta situación de violencia homicida contra los informadores, única en la subregión, se suman las “preocupantes amenazas veladas y directas” a la libertad de expresión a través de leyes que la limitan y atentan contra los periodistas y dueños de medios, dijo el director de C-Libre.
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) de Honduras ha denunciado que la prensa hondureña es víctima de una “violencia extrema”.



