Desde febrero de 1994, explicó el director, productor y actor Rafael Perrín, nunca se había tenido un fin de semana sin por lo menos una función; cuando pasó lo de la influenza se redujeron las presentaciones, pero enseguida se reanudaron las actividades; es decir, no se cortó la continuidad
al ciento por ciento.
En esta ocasión, destacó, sí decidimos parar, porque nos dimos cuenta de que por conservar un récord mundial o seguir generando sueldos podríamos estar matando a alguien
, debido a la facilidad con se contrae el Covid-19.
Si hace dos semanas se decidió la suspensión de actividades, no fue porque a nosotros nos fuera a pasar algo, sino porque no quisimos poner en riesgo la vida del público, por el que comemos y vivimos de lo que nos gusta hacer
, destacó Rafael Perrín.
Decisión conjunta
La decisión de suspender el montaje se tomó de manera conjunta entre Antonio Calvo, Carlos Bracho y Perrín. Fue difícil, porque el teatro funge como un espacio de diversión en tiempos en que la gente necesita más entretenimiento. Nos dolió cerrar y bajar el telón, pero cuando pensamos en cuál fue la razón, nos sentimos un poco mejor
.
En México, prosiguió, no nos habíamos dado cuenta de que se trata sobre todo de no contagiar a los demás; en muchos de los casos este virus es asintomático, incluso podrían pasar hasta 15 días sin saber si estamos contagiados, pero mientras, se multiplican los enfermos
.
En más de tres lustros, La dama de negro ha permanecido en el gusto del público y la clave de ese éxito ha sido, además de la genialidad de su texto, que nos importa la gente; no vamos a permitir nunca que quienes me regalan dos horas de su tiempo vean una obra descuidada, en la que los actores o la iluminación sean malos; es decir, que el montaje no se viva con intensidad
.
Con esta contingencia, sostuvo Perrín, “nos dimos cuenta de que el éxito de La dama de negro se debe a que verdaderamente nos importa el público; incluso en estos 26 años hemos tenido que adaptar la obra, casi de manera imperceptible, a fin de que parezca de actualidad” para las nuevas generaciones.
En el reparto ha habido constancia, pues Ricardo Morell lleva 22 años, Odiseo Bichir y Benjamín Rivero 18 años, Alejandro Tommasi 13, Ernesto D’Alessio siete; mientras Perrín y su hermana Patricia (una de las damas) han sido testigos de los 26 años del montaje. De temporadas anteriores se recuerda a Germán Robles, Humberto Dupeyron, Miguel Pizarro, Otto Sirgo, Rafael Sánchez Navarro y Rodrigo Vidal, entre otros actores.
La obra, puntualizó el director, no sé cuándo se va acabar, pero va durar hasta que el público ya no quiera verla o deje de haber teatro, pero ninguna de las dos cosas creo que suceda
.



