Como actor, pude expresar toda clase de cosas extrañas, decía Max von Sydow

Falleció Max von Sydow, actor conocido entre los seguidores del cine independiente por su trabajo con el director sueco Ingmar Bergman y por los cinéfilos del mundo como el sacerdote en el clásico de terror El exorcista.

El actor, espigado y rubio que aportó su prestancia a dramas de cine de arte, películas de terror y éxitos de Hollywood, murió a los 90 años en Francia. Su esposa, la productora Catherine Brelet, señaló a Paris Match: Con el corazón roto y una tristeza infinita, tenemos el dolor extremo de anunciar la partida de Max von Sydow el 8 de marzo de 2020.

El rostro delgado del actor y su voz grave eran inmediatamente reconocibles en la pantalla grande y lo convirtieron en un compañero ideal para su compatriota y director Ingmar Bergman, con quien colaboró en una serie de aclamadas películas.

Puede decirse que el papel más famoso de Von Sydow fue el del caballero Antonius Block, quien juega al ajedrez con la muerte en la fantasía de 1957 El séptimo sello, película que ayudó a establecer la reputación de Bergman más allá de Escandinavia.

Ambos trabajaron juntos en más de una docena de películas, entre ellas Cuando huye el día (1957), A través del espejo (1961), Luz de invierno (1963) y Vergüenza (1968), antes de proyectar su carrera al cine internacional.

Von Sydow actuó hasta muy entrados sus 80 años, con una participación en Star Wars: el despertar de la fuerza, que se estrenó en 2015.

Desde que debutó en la pantalla en 1949, en la película sueca Sólo una madre, Von Sydow apareció en 140 películas, además de programas de televisión.

Recibió dos candidaturas a los premios Óscar: a mejor actor en 1988 por su apasionante interpretación de un granjero pobre en Pelle, el conquistador, y a mejor actor de reparto en 2012 por su papel de mudo en Tan fuerte y tan cerca.

Más recientemente, fue postulado a un Emmy por su trabajo como el Cuervo de Tres Ojos en la serie de HBO Juego de tronos.

La actriz Inga Landgre, de 94 años, que actuó con él en The Seventh Seal, señaló a la agencia de noticias sueca TT que había una sensación de seguridad en su luminosidad y que su presencia era su fuerza.

Von Sydow debutó en Hollywood como Jesús en la película de 1965 La más grande historia jamás contada, pero alcanzó la fama internacional con el polémico filme El exorcista, de William Friedkin, de 1973.

Alto y desgarbado, de ojos azules taciturnos, rostro alargado, piel pálida y un modo de hablar profundo y con acento, Von Sydow a menudo fue encasillado en Hollywood como el villano sofisticado.

Busco variedad de papeles

Lo que busco como actor es una variedad de papeles. Es muy aburrido estar atrapado en más o menos un tipo de personaje, expresó una vez en una entrevista.

En 1980 interpretó al emperador Ming el Despiadado en Flash Gordon. Rechazó el papel del siniestro Dr. No en la primera película de James Bond del mismo título (El satánico Dr. No), pero más tarde apareció como el villano amante de los gatos Ernst Blofeld en Nunca digas nunca jamás, de 1983, protagonizada por Sean Connery.

También dio vida al demonio en Pacto con el diablo, cinta de terror de 1993 basada en una novela de Stephen King.

Aunque sus personajes a menudo eran siniestros, atormentados o malvados, Von Sydow, de voz suave, señaló que se hizo actor para superar su timidez. Fui un chico muy tímido de niño, contó en una entrevista con The Associated Press. “Cuando empecé a actuar en un grupo amateur en la escuela secundaria, aunque no era consciente de ello en ese momento, de pronto tuve una herramienta maravillosa en mis manos. Podía expresar toda clase de cosas extrañas que jamás me atreví a decir. Ahora podía hacerlo con el personaje como un escudo, una defensa y una excusa.

Creo que por muchos años usé mi profesión como cierto tipo de terapia sicológica, agregó.

Von Sydow nació el 10 de abril de 1929 en una familia de académicos en la ciudad de Lund, en el sur de Suecia. Fue bautizado Carl Adolf von Sydow, pero luego se cambió el nombre de pila a Max, argumentando que el suyo no era un buen nombre tras la Segunda Guerra Mundial.

Aunque su familia no estaba interesada en el teatro, relató que su padre era un maestro contando historias de aventura que alimentaban su imaginación de niño. Decidió que quería ser actor y formó una sociedad teatral con sus amigos tras ver su primera obra, El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, a los 14 años.

Se formó en el Teatro Dramático Real de Estocolmo y actuó en pequeños foros municipales en Suecia por ocho años, experiencia que luego describió como crucial para su carrera.

Estoy muy agradecido de la educación que tuve en Suecia, porque para aprender a actuar uno debe trabajar, trabajar y trabajar. Creo que le debo mucho a esos años, expresó.

No puedo decir exactamente qué influencia tuvo sobre mí, pero debe ser enorme, aseguró sobre Bergman. Hicimos la mayoría de ese trabajo cuando éramos mucho más jóvenes. Éramos libres: él todavía no había adquirido fama mundial y yo era sólo un actor regular de teatro con pocos créditos en el cine. Trabajamos duro y nos divertimos mucho.

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