Aunque se toque con tres acordes, el son es un género inacabable: Ramón Gutiérrez

Durante casi 30 años Son de Madera se ha dedicado a la música tradicional veracruzana. La agrupación, encabezada por Ramón Gutiérrez, surgió en el ámbito local, como parte de una renovación generacional del movimiento jaranero. A partir de entonces, el proyecto comenzó a ganar aceptación y fama, abriendo nuevos horizontes tanto al son jarocho tradicional como al contemporáneo.

Ya en su juventud, el músico escuchaba con avidez géneros diversos que lo iban influyendo, aunque finalmente decidió continuar nutriendo los ritmos propios de su lugar de origen. El son es un género inmensamente inacabable, sostuvo Ramón Gutiérrez en entrevista. Aseguró no haberse cansado todavía: no terminas, aunque se toque con tres acordes. Después de casi 30 años seguimos teniendo gusto por tocar, aprender y viajar.

A pesar de que Son de Madera ha podido llevar su música a personas en todo el mundo, gracias a su participación en diversos festivales, Gutiérrez estima que los prejuicios hacia los músicos tradicionales siguen siendo muchos. Aunque al veracruzano ahora le causa gracia, confiesa que muchas veces se han enfrentado al estereotipo folclórico y de la música mexicana, es decir, la idea de que ellos son sólo ejecutantes.

Melómano incansable

Gutiérrez no estudió música en una escuela, lo que ha llegado a sorprender a quien le pregunta sobre su formación tras observar la calidad de su interpretación sobre el escenario. Considera que ser un melómano incansable le ha valido el reconocimiento de otros, pues él trata de imprimir ese bagaje en sus obras. Decidí ser sonero, ser jaranero, hacer música mexicana, pero todo lo que hay atrás es importante.

Los integrantes de Son de Madera han tocado al lado de reconocidos músicos, lo que para su líder significa que han logrado mucho como seres humanos, como músicos y como tradición.

El veracruzano es nostálgico de la música de otros tiempos, considera que ahora la industria es perversa, ya no le importa la época en que la música tenía calidad e identidad. Ahora es una especie de producto; ya no interesa lo que dices, lo que tocas. En general, los que hacen esta industria no son músicos, indicó.

Más allá de la melodía chocosa

A Ramón Gutiérrez le llama la atención la mezcla de músicas que comienza a proliferar actualmente. Ve con curiosidad fenómenos como el de las colaboraciones entre cantantes de pop y agrupaciones de cumbia, y también la ampliación del concepto de música mexicana. Sin embargo, lo que él desea es ir hacia la raíz y ese universo que es infinito que tiene la música ancestral. Hay una música espiritual y que trasciende más allá de esa melodía chocosa que escuchamos todos los días.

Ahora los integrantes de Son de Madera buscan regresar a la música que aprendieron; por ello, han vuelto a emplear los instrumentos originales con que empezaron el son jarocho: la guitarra jarocha, la tercera, el punteador de la zona de los Tuxtlas y varios más. Su objetivo es también lograr algo parecido a esa música que uno admira. Atreverme a esa búsqueda y ese conocimiento que tengo, hacia eso quiero ir en estos momentos de mi vida, precisó.

Desde 2014 la agrupación veracruzana no ha publicado nueva música. Su líder explicó que esto se debe a que se ha vuelto más exquisito en muchas cosas. Actualmente, Gutiérrez trabaja en su próximo álbum. Entre sus proyectos están llevar su música a la sala Nezahualcóyotl de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y adaptar el son jarocho a una orquesta.

Además, el músico disfruta ahora de compartir su experiencia con sus hijos, Lucía y Santiago. Los jóvenes forman parte del proyecto Nawi, agrupación a capella, cimentada en el jazz y con fuertes influencias de la música tradicional mexicana.

Son de Madera se presentará el próximo sábado a las 21 horas en el Foro del Tejedor, en la Ciudad de México.

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