Muchas veces pensamos que ser duras con nuestros hijos y exigirles al máximo es lo mejor y cuando están tristes o quieren llorar consideramos que enseñarles a ser fuertes es el camino más conveniente para no malcriarlos.
Sin embargo, malcriar no tiene nada que ver con consolar, atender necesidades, con apagar miedos o realizar abrazos con caricias.
Muchas veces pensamos que cuando nuestro hijo llora, busca manipular o hacer chantajes, pero muchas veces estos términos no están en la mente del pequeño niño y por el contrario solo busca un consuelo, un refugio.
Algunos expertos en el tema han afirmado que lo que más experimentan los bebés a lo largo del día es dolor psicológico, inclusive más que el dolor físico. Aunque no creamos que un pequeño bebé o infante pueda sufrir por eso, pasa y es el llamado sufrimiento emocional. En los pequeños se ve relacionado con factores como el hambre, el miedo o la sensación de inseguridad y de querer protección.


