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Cuando el conquistador Hernán Cortés llegó a San Juan de Ulúa, fue recibido por Teuhtlilli, cacique de Cuextlaxtla, quien a su vez fungía como emisario de Moctezuma Xocoyotzin.

En el encuentro Teuhtlilli ofreció todo tipo de regalos a Cortés y a sus hombres, quienes en cambio dejaron asustados a los indígenas cuando disparaban sus arcabuces y cañones, y montaban sus caballos.

Todas estas novedades se transportaron con lujo de detalle por los pintores de Moctezuma.

Al regresar a Tenochtitlán, Teuhtlilli le presentó las pinturas y el emperador pidió que le señalara quién era el líder de los hombres blancos.

Al ver a Hernán Cortés, Moctezuma encontró un enorme parecido con un cacique al que llamaron Quintalbor, a quien envió junto con Tehuctlilli a encontrarse de nuevo con los españoles, quienes al verlo también se asombraron del ‘regalo’ y detalle de buen humor del monarca mexica.

Bernal Díaz del Castillo, quien bautizó como Quintalbor al noble enviado por Moctezuma, relata: “y como parecía a Cortés, que así le llamábamos en el Real, Cortés acá, Cortés acullá”. 

Fuente: Muy Interesante México

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