Los Judas, una tradición que se pierde


Los «Judas» estaban listos desde una semana antes esperando el sábado de gloria cumplir su destino: ser quemados para regocijo de la gente que gusta de la tradición de ver en la hoguera a quién traicionó a su maestro. La familia «Rosas» promotores de la traducción desde hace muchas generaciones, dicen que cada vez son más los elementos que se usan para extinguir la «quema de judas», este año los ayuntamientos prohibieron su quema porque el tronido de cuetes puede dañar más los inmuebles maltrechos por el sismo.
Pero para la familia de coheteros que desde muchas décadas han trabajado la elaboración de estos muñecos de cartón, confían que la tradición siga y de esa manera puedan ellos trabajar en estos muñecos.

Anteriormente sus principales consumidores eran del estado de México, pero gradualmente esto ha ido disminuyendo, por muchos factores que se presentan cada temporada.

Pero su trabajo no se detiene, y este año nuevamente sobre la avenida principal en el camino de Temixco a Cuernavaca, aparecieron en espera de clientes «los diablitos»; todos en diferentes tamaños, colores y precios.
Desde quince días la familia tuvo que trabajar por muchas horas para tener listos los muñecos, con expresiones diferentes, actitudes corporales distintas y cuernos o alas.

El personal principal esta fecha fue Donald Trump, aunque mucha gente lo identifica no se sabe el nombre o quién es en realidad. Destaca entre muchos los muñecos gigantes de tres metros.

Hiram mencionó que hasta hace cuatro años todavía elaboraban 500 muñecos, pero han visto que la tradición se pierde gradualmente.

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