Corren al diablo con cruces de Flor de Pericón

En los pueblos de Morelos, los vecinos, han colocado en sus puertas, en el coche y en las cuatro esquinas del sembradío, una cruz, formada con la Flor de Pericón, como una forma de protección del embate del demonio. Es la noche del 28 de septiembre, la noche previa al día de san Miguel Arcángel.

Según cuenta Don Gildardo Peña, vecino de Cuentepec, en Temixco, vendedor de las olorosas cruces, sus abuelos le enseñaron  San Miguel Arcángel, es “el padrino” que protege y bendice las casas y propiedades de los bautizados en la fe católica.

Jesús Sedano Hernández, Promotor Cultural detalla que en la época prehispánica se ofrendaba con la flor de pericón al dios Tláloc, para agradecer por las lluvias que permitieron una buena cosecha y los pueblos de Morelos, aún conservan esa tradición.

La costumbre es cortar el pericón (flor de yauhtli), flor amarilla y olorosa que nace y florea al parejo de la cosecha del maíz, y hacer cruces para colocarlas la noche del 28 de septiembre en las cuatro esquinas del sembradío, en la entrada de las casas, negocios y autos como protección para que el demonio no haga maldad.

De acuerdo a la tradición, el “maligno” anda suelto para el día 29 de septiembre, día que San Miguel Arcángel lo tiene entre sus pies, en señal de derrota. Generalmente las cruces se dejan todo el año y se vuelve a cambiar por una nueva, hasta el próximo año. Nuestras abuelas nos decían, cuando llueve feo hay que quemar la flor de pericón para alejar el agua mala y los truenos.

 

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